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Misterios del Mundo

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default Misterios del Mundo

Mensaje por Master Ikarus el Mar 04 Sep 2012, 6:07 am

hola a todos hoy les traigo este recopilatorio de misterios del mundo espero les gusten. saludos


El Triángulo de las Bermudas


El Triángulo de las Bermudas, el
Triángulo del Diablo o el Limbo de los Perdidos, es un espacio marítimo
de forma triangular que comprende la península de Florida,
la isla de Puerto Rico y el archipiélago de las Bermudas; escenario de
múltiples desapariciones y extraños sucesos que hasta hoy no tienen
explicación.


Es una zona donde, según los navegadores, las brújulas se descontrolan, los instrumentos
de mando dejan de funcionar y ocurren sucesos externos fuera de lo
común. Éste misterio no es reciente, ya que Cristóbal Colón reportaba en
sus viajes extrañas luces en el horizonte.


Las embarcaciones perdidas en el Triángulo de las Bermudas superan
el centenar, quizá más si se toma en cuenta aquellas naves pequeñas de
quien nadie toma importancia. Con el desarrollo de la aviación, estos
aparatos también se hicieron víctimas de la zona. El caso más famoso, el
vuelo 19, cinco aviones de instrucción y el hidroavión que fue a
buscarlos desaparecieron sin explicación. El común de estos casos es que
no se reportan inconvenientes mecánicas ni anormalidades en el clima,
pero minutos (o segundos) después todo desaparece sin motivo no dejando
rastro alguno.


El último incidente de importancia se dio en 1997, cuando un yate de bandera alemana desapareció con todos sus pasajeros.


¿Qué es lo que pasa en el Triángulo de las Bermudas? Existen muchas
teorías pero obviamente ninguna es aceptada como totalmente certera;
desde un agujero espacial/temporal hasta una presencia extraterrestre,
pasando por la influencia de la Atlántida, continente de superrazas que
desapareció hace miles de años.


La explicación del porqué no se encuentran restos de los aparatos
desaparecidos pueden referirse a la profundidad de las aguas: la única
forma de demostrar esta teoría es una exploración de grandes dimensiones
al fondo marino, tecnología aún no disponible. Además, se especula
sobre la existencia de un campo magnético proveniente de la Tierra que
podría responder a la pregunta del por qué se malogran los instrumentos.


Sea como fuere, mientras no exista algo que confirme científicamente
qué es lo que ocurre en esa zona, el Triángulo de las Bermudas será uno
de los enigmas más controvertidos de nuestro tiempo.


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Los Ovnis de Aurora



Aurora es un pequeño poblado
ubicado en el estado de Texas, Estados Unidos, que alguna vez fue centro
de uno de los avistamientos de ovnis más controvertidos del siglo XIX.


La historia cuenta que en las primeras horas de la mañana del 19 de
abril de 1897 un ovni de forma alargada descendió a baja velocidad
mostrando señales de avería. El aparato terminó chocando contra el
molino de viento del juez J.S. Proctor, destrozando también el tanque de
agua y su jardín. La nave terminó destruida llenando la zona de
desechos de materiales exóticos.


Casi todos los habitantes del pueblo corrieron hasta la zona de
impacto y encontraron a un ser desfigurado, aunque no podía ser
identifiado como humano. Tras retirar el cuerpo decidieron darle
cristiana sepultura en el cementerio de la ciudad, enterrándolo al lado
de un árbol.


A pesar de la magnitud de tal acontecimiento, apenas recibió
atención de la prensa. El único medio que dio cuenta del hecho fue el
Dallas Times Herald que le dedicó unas líneas como una noticia de
segunda plana. El diario menciona que el piloto de la nave "no se
trataba de un habitante de este mundo".


La historia quedó en el olvido hasta casi 75 años después, cuando se
volvió a tomar el asunto como una forma de demostrar presencia
extraterrestre en la Tierra luego de las constantes trabas del gobierno
norteamericano para poder investigar más a fondo ciertos fenómenos
inexplicables, en especial en el caso Roswell.


Lo fabuloso del caso Aurora fue que en su momento no hubo
intervención militar que impidiera investigar el hecho, lo lamentable
fue que nadie se preocupó realmente en averiguar qué ocurrió en su
debido momento.


Sin embargo hay hipótesis que indican que el accidente del ovni no
es más que una falsa historia que buscaba promocionar la ciudad. Era la
época dorada del ferrocarril en los Estados Unidos, y la ciudad de
Aurora esperaba que la vía férrea llegara para poder comercializar con
el resto del país.


Toda la esperanza estaba puesta en el ferrocarril, sin embargo el
gobierno detuvo la construcción a mitad de camino, dejando a la ciudad
prácticamente al abandono. Los pocos pobladores que quedaron (muchos ya
habían migrando a otras partes) pensaron que la única oportunidad de
llamar la atención del gobierno hacia Aurora era creando un hecho como
éste.


Si éste hubiera sido un truco publicitario pues no tuvo éxito:
apenas recibió unas líneas en el diario antes mencionado y el tema quedó
en el olvido, así como el pueblo de Aurora.


En la actualidad las investigaciones en el mismo lugar del accidente
están restringidas al haber presencia militar. Está prohibido cualquier
tipo de excavación en el cementerio y la zona donde ocurrió el
accidente está cercada. Hoy el pueblo de Aurora apenas cuenta con una
fracción de la población de 1897.


Lamentablemente hay muy poca documentación sobre este hecho,
aumentando así el misterio por el caso del Ovni estrellado en el pueblo
de Aurora.


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El sudario de Turín



Se dice que cuando Jesús fue
crucificado, su cuerpo se envió a una cueva donde fue cubierto con una
manta. Al tercer día, cuando unas mujeres fueron a visitar la cueva, no
encontraron nada, salvo el sudario marcado con su cuerpo.


No se supo nada del lienzo hasta el año 525 o 544, cuando la tela se
encontró en medio de las piedras durante las obras de reparación de la
muralla de Edesa. El sudario se puso en ese lugar por órdenes del rey
Abgar V, cuando le atribuyó a éste el milagro de su curación de la lepra
negra. A partir de entonces surgió una controversia sobre si la imagen
que esta tela es la de Jesucristo, discusión que sigue en nuestros días.


En el año 944 el sudario fue trasladado desde Edesa a
Constantinopla, porque se quería como protección ante el avance musulmán
exponiéndolo todos los viernes. Durante las cruzadas el lienzo
desapareció (comienzos del siglo XIII) desconociéndose su paradero;
aunque se sabe de documentos que confirman que fue llevado a Turín. No
fue sino hasta el año 1357 cuando el sudario fue expuesto en la iglesia
de Lirey, a unos 150 kilómetros de París. Godofredo de Charny, el
caballero que rescató la sábana, nunca explicó cómo la obtuvo luego de
estar desaparecida 150 años. Investigaciones indican que los templarios
la robaron de Constantinopla y la conservaron hasta 1291 en la fortaleza
de San Juan de Acre para luego ser llevada a la templaria de
Villenueve-du-Temple, en París. Luego la reliquia fue trasladada a la
iglesia de Chambéry.


En la noche del 3 de diciembre de 1512 se produjo un incendio en la
iglesia afectando el sudario; perdiéndose los hombros y uno de los
codos, siendo enmendado por las monjas clarisas. La figura se
distorsionó debido al uso de agua para aplacar el fuego.


El delicado estado de salud de San Carlos Bonomeo hizo que el
sudario fuera transportado hasta Turín en 1578 para que pueda venerarla
sin tener que ir hasta Francia. Además, había una promesa de llevarla a
la ciudad italiana si es que la peste que atacaba Milán desaparecía. El
lienzo no dejaría Turín hasta el día de hoy, adquiriendo el nombre de
"Santo Sudario de Turín". En 1694 se construyó una capilla
exclusivamente para el cuidado del sudario. Desde entonces estuvo bajo
siete llaves, nadie podía verla por ningún motivo.


En 1888, la Iglesia dio permiso a un profesional para que le tomara
una foto para ser analizada, ante las sospechas de la autenticidad de la
imagen. Durante el siglo XX, la controversia sobre si el cuerpo impreso
en el sudario era verdaderamente de Jesucristo se hacían más fuertes.
Sólo en 1988 el sudario fue abierto nuevamente a las investigaciones y
sometido a pruebas de Carbono 14, la cual determinaron que el sudario es
del siglo XIV, justo en la época del incendio. Los creyentes de la
autenticidad del sudario indican que por efectos del incendio las
pruebas de Carbono 14 podrían distorsionarse. Cinco años antes, el Santo
Sudario se convirtió en propiedad del Vaticano.


En 1989 otras investigaciones indicaron que las pruebas de Carbono
14 estaban mal interpretadas debido al incendio ocurrido en 1512, siendo
imposible utilizar este método para saber la antigüedad del sudario.
Más bien se confirmó que se trata de los restos de un ser humano al
encontrarse microbios en la tela. En 1997 un nuevo incendio puso en
peligro el lienzo, pero no sufrió daños.


Probada la autenticidad de la imagen proyectada en la sábana, sólo
queda resolver el misterio de si aquella pertenece a Jesucristo. Tal vez
esto nunca se esclarezca, pero lo cierto es que el Santo Sudario de
Turín es uno de los tesoros más valiosos del mundo cristiano.


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La explosión de Tunguska



30 de junio de 1908. Una gran
bola de fuego surcó en el amanecer los cielos de Siberia, causando
momentos después una terrible explosión sobre el valle rocoso del río
Tunguska, estimada en una potencia igual al de una bomba nuclear de 15
megatones.


El epicentro se produjo a 62 grados de Latitud Norte y 101 grados de
Longitud Este, en el área del río Tunguska a 90 kilómetros al norte de
la localidad de Vanavara (hoy Rusia). Es en sí un área deshabitada, de
frondosa vegetación. En fracciones de segundo, la zona de 2000
kilómetros cuadrados quedó hecha añicos. La onda expansiva se sintió
hasta en un radio de 1000 kilómetros (hasta el tren Transiberiano tuvo
que parar su marcha). Carbonizó los árboles y los animales perecieron de
inmediato produciendo una gran columna de gases y humo que llegaron
hasta los 20000 metros de altura. Misteriosamente no se encontró hoyo
alguno en el valle.


Horas más tarde una extraña luminiscencia se levantó en los cielos,
siendo vista por todo el hemisferio norte del planeta durante varias
noches. De forma increíble, y ante la grandiosidad del suceso, en Rusia
no le tomaron mayor importancia.


No fue sino hasta años después cuando se realizaron las
investigaciones del caso, pero el desinterés duró varias décadas.
Mientras más se investigaba, más dudas quedaban sobre el origen de la
explosión: desde un cometa, pasando por pruebas de bombas atómicas y
hasta naves espaciales, lo único cierto es que hasta hoy no hay una
explicación totalmente certera sobre qué pasó aquella mañana de 1908,
hace casi cien años.


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El ángel del Mons



En los inicios de la Primera
Guerra Mundial, las tropas británicas en apoyo de Francia defendieron la
frontera belga de la ofensiva alemana; pero la fuerza del ataque hizo a
los aliados retroceder en dirección a París a través del Mons, en un
movimiento desesperado antes que fueran aniquilados por los germanos.


La retirada del Mons fue dura y sangrienta. Entre los combatientes
estaba el regimiento de Coldstream, cuyos hombres serían partícipes de
uno de los episodios más misteriosos de la historia militar en el mes de
agosto de 1914. Con la mochila en las espaldas y arma en mano, los
soldados tuvieron que retroceder rápidamente a sabiendas que eran los
últimos en partir teniendo a los alemanes tras ellos. De repente y
obligados por las circunstancias entraron en un tupido bosque justo
cuando la neblina cayó ante ellos. Habían sido víctimas de una trampa
que podría ser mortal.


Cuando se hizo de noche habían perdido contacto con el resto de su
ejército. El comandante ordenó detener la marcha y esperar hasta el día
siguiente; aunque se enviaron a dos patrullas a buscar una salida, pero
sin éxito. El regimiento de Coldstream necesitaba de un milagro para que
los alemanes no los encontraran, sino serían presa fácil de sus armas.


Es aquí cuando surge la leyenda. Los soldados McAllister y Brown
conversaban quejándose de la mala suerte que tenían y de lo que les
esperaban. De pronto, detrás de los hombros de Brown, McAllister vio un
gran resplandor en el cielo. Ambos observan la luz, que empezaba a tomar
forma humana. Una figura alta y delgada de largos cabellos, con una
cinta dorada en la frente y una túnica blanca le cubría el cuerpo.
Calzaba sandalias, y lo más notorio, llevaba dos alas. Era un ángel.


McAllister mandó a Brown llamar al comandante; éste camina sin poder
sacar la vista del resplandor. Luego el ángel levantó su brazo y apuntó
al regimiento haciéndole señas para que lo sigan. Al llegar Brown le
contó sobre la aparición al comandante, y aunque éste no le creyó
decidió acompañarlo junto con otros oficiales hacia donde estaba
McAllister. El comandante miró la imagen totalmente absorto, mientras
ésta le hacía la misma seña para que sus tropas lo acompañen.


El oficial le ordenó al ángel que se identifique, pensando que podía
ser una trampa. Éste no respondió, siguiendo con la seña de seguirlo.
Sin nada que perder, el comandante ordenó al regimiento levantarse y
seguir la luz. Era el mismo camino que la patrulla había recorrido sin
encontrar nada. Sin embargo decidieron seguir la marcha con el aliento
del mismo ángel... hasta que encontraron la salida. Antes que los
soldados terminaran ver el horizonte o de creer lo que había ocurrido,
el ángel desapareció.


El regimiento de Coldstream pudo reunirse con su ejército para la
defensa del Marne, en septiembre de ese mismo año. Nunca se pudo hallar
aquel camino de nuevo ni se pudo explicar de forma lógica aquel suceso.
Si fue producto de la histeria colectiva o una aparición divina, lo
cierto es que aquellos soldados que estaban condenados a morir, vivieron
para contar esta historia.




El caso Roswell



El 3 de julio de 1947 se produjo
en el estado de Nuevo México (Estados Unidos) uno de los hechos más
misteriosos del siglo XX. En las inmediaciones de Roswell, en Corona, un
objeto no identificado se estrelló entre los árboles ante la mirada de
cientos de testigos.


Militares de la base de Roswell rodearon el área y la aislaron. El
Coronel William Blanchard confirmaría la existencia de un platillo
volador, iniciando así la polémica entre los testigos y el ejército que
posteriormente desestimó el primer reporte, dando a entender que se
trataba de un globo aerostático.


Los habitantes de Roswell no creyeron este informe y lo hicieron
público. Incluso surgieron testimonios de personas que no sólo vieron a
la nave caer, sino también de camiones que remolcaba dicho aparato hacia
un lugar desconocido. Estas afirmaciones confirmaron los avistamientos
reportados días antes del incidente en Roswell, cuando el piloto civil
Kenneth Arnold y parte de la tripulación de un vuelo de United Airlines
avistaron también platillos voladores. El primero lo hizo en las
cercanías del Monte Rainier, en la misma capital de Estados Unidos.


Desde entonces un sinfín de personas vieron ovnis, muchos de ellos
fueron fraudes comprobados. Sin embargo el caso Roswell fue el incidente
más creíble de todos por la cantidad de testigos, pero el aura de
misterio por la escasa información y la excesiva especulación al parecer
hará de este, un caso sin solución.


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El último vuelo de Amelia Earhart



Amelia Mary Earhart nació el 24 de
julio de 1897 en Atchison, Kansas. Desde pequeña demostró ser diferente
al resto. A los 24 años inició su pasión por una actividad que estaba en
pleno crecimiento, la aviación. En pocos meses aprendió a volar y se
propuso ser la primera mujer en lograr aquellas hazañas que hasta
entonces sólo lo habían hecho los varones.


Paradójicamente se hizo conocida por recorrer los Estados Unidos en
auto. Aún así, se las ingenió no sólo para volar sino para promocionar
la aviación entre las mujeres. Tras esto, se le abrieron las puertas
para poder cruzar su país en avión. Para entonces ya era la mujer más
famosa de Norteamérica.


El 20 de mayo de 1932 cruzó el Atlántico. Luego de volar de Hawai a
California, programó su viaje más osado: dar la vuelta al mundo.


Luego de un fallido intento por errores en el avión, Amelia decidió
cambiar los planes de vuelo de oeste a este. Así, el 1 de junio de 1937
Earhart y su acompañante Fredrick Noonan en el Lockheed Electra 10E
partieron desde Florida en busca de la más grande hazaña de la historia
de la aviación.


Amelia Earhart La ruta sería Florida, San Juan, Puerto Rico,
Venezuela, Brasil y de ahí al África y el Mar Rojo. La expedición logró
una nueva hazaña al unir sin escalas el Mar Rojo y la India. De ahí
volaron a Rangoon, Bangkok, Singapur y Bandoeng. Un monzón impidió
seguir el recorrido por algunos días, que fue aprovechado para realizar
algunas reparaciones especialmente en los instrumentos de navegación.


El 27 de junio el Electra volvió al cielo llegando hasta Port
Darwin, Australia. Aquí se hizo un mantenimiento a la nave para el viaje
más difícil: cruzar el Pacífico. Cuando llegaron a Lae, Nueva Guinea,
se hizo obvio el resquebrajamiento de la salud de Amelia por la
disentería que contrajo en Bandoeng. Pero ya había recorrido las 3/4
partes del vuelo. No había marcha atrás.


A las 00 horas GMT del 2 de julio de 1937 Amelia y Noonan partieron
de Lae con 1000 galones de combustible, que permitían una autonomía de
vuelo de hasta 21 horas. A las 07:20 horas GMT, Amelia transmitió un
reporte que ubicaba a su avión a unas 20 millas al suroeste de las islas
Nukumanu.


El viento soplaba a 12 millas por hora más que antes de partir, y al
parecer la tripulación del Electra no se había dado cuenta de ello. A
las 8 fue la última comunicación con Lae, reportando que iba en curso de
las islas Howland. El Itasca, buque guardacostas estacionado en las
islas Howland, tenía como misión mantener comunicación con el Electra.
Amelia era una gran piloto pero también una inexperta en comunicaciones
de radio. Éstas las hacía en muy cortos períodos, insuficientes para
determinar su posición.


Al caer la noche, el Itasca buscaba por todas las frecuencias la
posición del Electra sin éxito. A las 7:30 pm Amelia envió su último
mensaje, un desesperado llamado de auxilio al no poder encontrar las
islas, con el avión casi sin combustible. Nadie supo nada más de aquel
vuelo.


Dos horas después el Itasca concluyó que el avión cayó por falta de
combustible. Aunque las misiones de rescate duraron 15 días, no se halló
resto alguno del avión ni de los tripulantes. Este caso sin resolver
trajo muchas teorías (varias de ellas testimoniadas) de los últimos
momentos de Amelia Earhart.


La versión más creíble y fantástica a la vez fue la captura de
Earhart y Noonan por parte de los japoneses, cuando en los últimos
restos de combustible lograron encontrar unas islas aterrizando de
emergencia. Varios testigos afirman (esto es sólo una teoría no
comprobada) que ella y su acompañante fueron llevados a un campamento
militar, del cual fueron desvestidos e interrogados, siendo al día
siguiente ejecutados en un paraje de la selva. Otros testigos dicen que
el avión fue llevado a otra isla y luego incinerado.


Otra teoría que se desprendió de ésta (luego desechada) fue que
Earhart fue obligada a transmitir mensajes contra las tropas americanas
con el seudónimo de la "Rosa de Tokio" durante la Segunda Guerra
Gundial. Quizá una teoría más realista fue el aterrizaje adrede del
Electra al mar, a sabiendas que podrían sobrevivir unas horas con el
avión a flote. El punto débil de esta afirmación es que ni siquiera se
hallaron rastros de los botes salvavidas, ya que es impensable suponer
que no los utilizaron al ser éstos su última esperanza de permanecer con
vida.


Hasta hoy no se sabe a ciencia cierta lo que pasó en las últimas
horas del 2 de julio de 1937, sin duda uno de los misterios más grandes
de la historia de la aviación.


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El vuelo 19



Uno de los más grandes misterios de
la historia de la aviación militar ocurrió el 5 de diciembre de 1945,
cuando seis aviones desaparecieron misteriosamente en el fatídico
Triángulo de las Bermudas.


En la base aérea de Fort Lauderdale en Florida (Estados Unidos), los
entrenamientos a los nuevos pilotos no cesaba aún cuando la Segunda
Guerra Mundial había terminado hace meses. Ya en un acto de rutina, un
grupo de aviones Avenger estaban listos para volar en unas prácticas.
Debían ir 250 kilómetros al este en línea recta, dar vuelta al norte y
regresar a la base.


El cielo estaba despejado, el sol brillando y el mar calmado. Al
mando del vuelo número 19 estaba el teniente Charles Taylor, que debía
orientar a los otros cuatro cazas, de tres pilotos cada uno (pero antes
de despegar uno de ellos se reportó enfermó partiendo 14). Los aviones
tenían la suficiente cantidad de combustible como para la hacer la misma
misión tres veces seguidas.


A las dos de la tarde del 5 de diciembre de 1945 los cinco Avenger
partieron de la base encontrando el buen tiempo que los meteorólogos
predecían. Durante los primeros 90 minutos las comunicaciones entre el
escuadrón y Fort Lauderdale eran normales; pero a las 3:45, a pocos
minutos de regresar los aviones, un mensaje alertó a todos. Taylor
informó que se habían perdido, que no podían avistar tierra.


En dicho mensaje afirmaban que el mar se había enrarecido, ni
siquiera podían establecer una posición. La comunicación se cortó por
una extraña estática en la zona. Los radioperadores en tierra buscaban
restablecer por todos los medios el contacto, pero sólo podían escuchar
el ruido de los motores, mas no las voces de los pilotos. A las 4 volvió
Taylor a transmitir de forma entrecortada, confirmando que el
desconocimiento de su posición... y que el mar había adquirido un
extraño color blanco.


Desconcertados, la base trató de restablecer el contacto como sea.
Nuevamente el escuadrón se dejó escuchar: "Estamos completamente
perdidos, y parece que...". Fin de la comunicación.


La base de Fort Lauderdale, al no poder contactarse otra vez con el
vuelo 19, se comunicó con todas las embarcaciones en el área sin éxito.
Se envió como primera iniciativa al hidroavión Martin Mariner, experto
en este tipo de búsquedas, a unos 150 kilómetros al noreste de la base
naval de Banana River, lugar donde se estimó podrían estar los aviones
perdidos.


El Martin Mariner logró contactarse con el escuadrón perdido. La
comunicación, que también fue escuchada en la base, fue tan cortante
como misteriosa. El hidroavión, luego de pedirles la altura para tener
contacto visual con ellos, recibió entre la interferencia una respuesta:
"¡No nos sigan!". Ésa fue la última vez que se supo algo del vuelo 19.


Durante los siguientes siete minutos el Martin Mariner buscó por
toda la zona a los aviones en constante contacto con la base... hasta
que de repente también dejó de transmitir. Ni siquiera se pudo
establecer una corta comunicación como si ocurrió con los Avengers. Ésa
fue la última vez que se supo algo del hidroavión.


De inmediato el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman,
ordenó un operativo de gran envergadura en todo el Triángulo de las
Bermudas para buscar esas naves. Ésta sería la mayor operación de
búsqueda de la historia, así como una de las más infructuosas: arrasaron
el lugar y no encontraron nada, ni siquiera una mancha de aceite.


El misterio que rodeó (y aún rodea) lo que pasó aquel día no hizo
más que incrementar la leyenda de la maldición de el Triángulo de las
Bermudas.


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La maldición de Tutankamón



Uno de los enigmas más famosos de
la historia es la del faraón Tutankamón, del cual aquel que osara
profanar su tumba moriría rápida y misteriosamente.


En 1905, Howard Carter, un egiptólogo inglés, fue patrocinado por el
Lord Carnarvon para explorar los restos aún no saqueados que todavía
conservaba el Antiguo Egipto. No fue hasta 17 años después en que él y
su equipo lograron lo que es hasta ahora el descubrimiento arqueológico
más impresionante de todos los tiempos: la tumba de Tutankamón.


Los restos de 3300 años de antigüedad, estaban prácticamente
intactos y rebosantes de riquezas. Es aquí donde comienza el gran
misterio: sólo meses después murió por una inusitada picadura de
mosquito Lord Carnarvon (patrocinador del proyecto), mientras que en el
lapso de los siguientes 8 años, los colaboradores de Carter fallecían
cada uno de forma más misteriosa que el anterior.


Resulta paradójico saber que Carter murió en 1939 de causas
naturales, el único que se salvó de la maldición siendo éste el
principal responsable del descubrimiento de la tumba. Todas las
interpretaciones lógicas y científicas no sirvieron de nada logrando que
esta "maldición" sea parte de la cultura popular.




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